Octubre 16, 2019

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Por un arte marcial nacional (Primera Parte)

Abril 24, 2019 147

Si bien, el hombre es parte de la naturaleza, siempre ha buscado redefinirse en sus propios términos dotando de sentido, de significación, o colocando en un horizonte simbólico todo lo que él hace, piensa y siente.

Así, vivir humanamente es construir el sentido de la existencia. Son muy variadas las formas en que el hombre ha construido el sentido desde que puede decirse que se diferencia de sus ancestros animales, como homo sapiens.

Lo primero fue la necesidad de sobrevivencia en un entorno hostil en que él era un animal frágil: sin garras o colmillos que le permitieran defenderse de depredadores, sin pelaje que lo protegiera de la intemperie y con una infancia tan larga que aumentaba su vulnerabilidad. Tuvo necesidad de aprender a vivir con otros y construir sistemas de cooperación o de distribución del poder que le permitieran modificar su entorno y hacerse de toda clase de medios para actuar como un ser artificial integrado por muchos que compartían un objetivo: sobrevivir. Desde entonces se han sofisticado sus estrategias y a veces parece que el problema ya no es la supervivencia sino cada vez más el sentido de la vida personal y en comunidad.

En muchos momentos históricos las llamadas artes marciales prestaron un auxilio invaluable no solo para la conquista, sino para la supervivencia y para el desarrollo. El sentido del arte marcial desde su origen con el sabio chino Sun Tzu es la protección de lo más valioso.

Es así que Sun Tzu desarrolla el concepto de estrategia para hacer posible, bajo un principio de economía, alcanzar objetivos eficazmente con un mínimo de recursos y de esfuerzo.  Este sabio chino indica que la base es la planeación, o en otros términos, que se trata de “Vencer sin combatir” y que las batallas se ganan en el cuartel general y no en el campo de batalla.

Con Sun Tzu nace el arte marcial como criterio estratégico. Él plantea que si con cinco colores es posible todo el arcoíris y con siete sonidos es dada toda la música concebible, con unos cuantos elementos son posibles todas las victorias. La clave es el pensamiento estratégico que actúa sobre la materialidad de las circunstancias conformadas por sujetos, entornos, relaciones, temporalidades y disposiciones anímicas, morales.

El artista marcial es un estratega. El artista es aquel que puede dar sentido, construyendo nuevas realidades, transformando a los sujetos, re-creando al propio artista y transformando el sentido de lo que acontece.

De acuerdo a esto, un artista marcial no es un peleador: es un creador de sentido, que interviene la realidad de su propia persona para llegar a sus máximas potencialidades y que aporta a la vida en comunidad una dimensión más profunda de significado.

Podemos encontrar muchas pistas entre las bellas artes y entre esas prácticas cotidianas que cuando se desarrollan con maestría se llaman también artes, para poder preguntarnos por el carácter artístico del arte marcial.

Cada arte tiene su materia prima, su condición de posibilidad. Si la música parte de sonidos y silencios, el arte marcial tiene su fuente en el propio cuerpo del artista marcial. Es el cuerpo el punto de partida para el desafío de dar sentido.

Así como el escultor tiene que quitar a la pieza de mármol lo que sobra para que encontremos al David, el artista marcial tiene que conquistar con su voluntad la precisión del movimiento que solo es posible cuando hemos espiritualizado el cuerpo, cuando lo hemos dotado de sentido.

Por eso el arte marcial trabaja desde los valores de una tradición que cultiva una comunidad. Y por eso también el arte marcial no puede ser una mera práctica o disciplina física. Involucra íntegramente al ser humano en todas sus dimensiones.

En el arte marcial podemos reconocer a un tiempo el poder de la eficacia porque su base es el poder creador del hombre sobre sí mismo. Yo soy la obra de arte en tanto artista marcial. El reto es la construcción de mí mismo, con la vocación de servicio a mi comunidad y el compromiso de autodesarrollo.

Last modified on Jueves, 13 Junio 2019 19:56
Prof. Manuel Echevarría Herrera

Echevarría Herrera es figura clave para la historia del Taekwondo en Querétaro y es relevante también por su impacto nacional. “Ha dedicado su vida a la formación directa de artistas marciales en la disciplina de Taekwondo. Se ha apropiado importantes fuentes orientales haciendo el camino de su experiencia en una continua reflexión de nuestro ser occidentales contemporáneos y mexicanos. Su método Wu Wei Do es el resultado del trabajo de una vida apasionada por el descubrimiento del arte marcial en su dimensión interdisciplinaria. Se ha internado en diversas disciplinas artísticas y conceptuales para revitalizar cada día su enseñanza. El proyecto que el Mtro. Echeverría ha emprendido consiste en el desarrollo de un arte marcial nacional que responda a nuestro contexto e identidad y que dignifique nuestra práctica desde el reconocimiento de su autonomía y poder creativo. Desde la institución que fundó en 1972 y la que ha dirigido, ha formado directa y personalmente en el Doyang a más de dos mil alumnos cintas negras queretanos. El marco axiológico de su enseñanza tiene profundas raíces vitales y se compromete con el conocimiento útil para la vida, la cultura del esfuerzo y la generosidad en el servicio al prójimo. Mucho más que una práctica deportiva, Echevarría propone a sus estudiantes una estrategia de cuidado de sí mismo.”

Nota curricular de Manuel Ángel Echevarría Herrera, 9 Dan Taekwondo

El Maestro Echevarría es un artista marcial mexicano, originario de Dinamita, municipio de Gómez Palacio, Durango, donde nació en 1943. Ha impulsado el desarrollo del arte marcial con una visión nacional en nuestro país y creado del sistema pedagógico Danza Marcial Wu Wei Do.

Ostenta las cintas negras de Judo y de Tae Kwon Do. Sustenta el máximo grado de cinta negra que es el Noveno Dan.

Es el fundador en el Estado de Querétaro de la tradición educativa en materia de arte marcial la cual inicia en 1972.

Su trabajo fructifica rápidamente con la formación de competidores campeones nacionales posicionando a su escuela entre las primeras en México. Desde 1990 el Instituto Queretano de Taekwondo, qué él funda y dirige hasta la fecha, es la primera institución con REVOE formando profesionistas del arte marcial.

Ha formado 45 generaciones de niños, jóvenes y adultos en el Tae Kwon Do. El Maestro Echevarría fue a su vez campeón nacional en su categoría por cuatro años consecutivos de 1972 a 1975, y campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1974.

Como miembro del primer equipo nacional mexicano de Tae Kwon Do viajó con la delegación mexicana al Primer Campeonato Mundial de Taekwondo celebrado en Corea.

En 1977 inicia  su carrera como Árbitro Internacional en Chicago Illinois, EEUU; a partir de esa fecha participó en innumerables campeonatos internacionales, como árbitro y juez continental e internacional entre ellos podemos mencionar: Campeonatos panamericanos, México (1978), Houston, (1981), Indiana (1987); campeonatos norteamericanos, Honolulu, Hawai (1979), Toronto, (1980); juegos deportivos Bolivarianos Venezuela (1989); y campeonatos mundiales Ecuador, Puerto Rico (1982), Dinamarca (1983), Colorado (1986), Seúl (1988), Alemania (1989), Egipto (1989), Madrid (1992). Teniendo el honor de arbitrar la final en estos tres últimos países.

Es fundador de la primera generación de árbitros de Tae Kwon Do en México.

Estandarizó el criterio de arbitraje nacional, originando, implementando y sentando las bases del primer método de trabajo, éste, en la actualidad está acreditado por la Federación Mexicana y Mundial de Tae Kwon Do. El profesor Echevarría también fungió como presidente y fundador de la Asociación de Tae Kwon Do del Estado de Querétaro y como miembro fundador de la Federación Mexicana de Tae Kwon Do.

Ha sido galardonado con la medalla La Corregidora (1974), El premio Mexica, El reconocimiento al mejor árbitro mundial por parte de la Federación Mundial de Tae Kwon Do, otorgado en Egipto (1989) y por parte de la Federación Andaluza de Tae Kwon Do otorgado en Madrid (1992).

El 14 e marzo de 2019 recibió el reconocimiento Ciudad de Querétaro, otorgado por Panathlon International.

Es a su vez huésped distinguido en los estados de Veracruz y Jalisco.

El profesor Echevarría cuenta con 37 años de examinador nacional, 47 años como Director General del Instituto Queretano de Tae Kwon Do, La Pagoda; es Director de la Escuela Nacional de Instructores de Tae Kwon Do.

Como autor ha colaborado en diversas ediciones de la revista La Pagoda, Fundación Tang Soo Do; se incluye en la antología Polvo de estrellas, editado por el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Gobierno del Estado de Querétaro en  2016 y la principal obra de su autoría es Desde el umbral, obra editada por la Escuela Nacional de Instructores de Taekwondo, en Querétaro, 2018.

EXPERIENCIA

Prof. Manuel Echevarría Herrera

Mtro. Manuel Echevarría Herrera

 

Echevarría Herrera es figura clave para la historia del Taekwondo en Querétaro y es relevante también por su impacto nacional. “Ha dedicado su vida a la formación directa de artistas marciales en la disciplina de Taekwondo. Se ha apropiado importantes fuentes orientales haciendo el camino de su experiencia en una continua reflexión de nuestro ser occidentales contemporáneos y mexicanos. Su método Wu Wei Do es el resultado del trabajo de una vida apasionada por el descubrimiento del arte marcial en su dimensión interdisciplinaria. Se ha internado en diversas disciplinas artísticas y conceptuales para revitalizar cada día su enseñanza. El proyecto que el Mtro. Echeverría ha emprendido consiste en el desarrollo de un arte marcial nacional que responda a nuestro contexto e identidad y que dignifique nuestra práctica desde el reconocimiento de su autonomía y poder creativo. Desde la institución que fundó en 1972 y la que ha dirigido, ha formado directa y personalmente en el Doyang a más de dos mil alumnos cintas negras queretanos. El marco axiológico de su enseñanza tiene profundas raíces vitales y se compromete con el conocimiento útil para la vida, la cultura del esfuerzo y la generosidad en el servicio al prójimo. Mucho más que una práctica deportiva, Echevarría propone a sus estudiantes una estrategia de cuidado de sí mismo.”

Nota curricular de Manuel Ángel Echevarría Herrera, 9 Dan Taekwondo

El Maestro Echevarría es un artista marcial mexicano, originario de Dinamita, municipio de Gómez Palacio, Durango, donde nació en 1943. Ha impulsado el desarrollo del arte marcial con una visión nacional en nuestro país y creado del sistema pedagógico Danza Marcial Wu Wei Do.

Ostenta las cintas negras de Judo y de Tae Kwon Do. Sustenta el máximo grado de cinta negra que es el Noveno Dan.

Es el fundador en el Estado de Querétaro de la tradición educativa en materia de arte marcial la cual inicia en 1972.

Su trabajo fructifica rápidamente con la formación de competidores campeones nacionales posicionando a su escuela entre las primeras en México. Desde 1990 el Instituto Queretano de Taekwondo, qué él funda y dirige hasta la fecha, es la primera institución con REVOE formando profesionistas del arte marcial.

Ha formado 45 generaciones de niños, jóvenes y adultos en el Tae Kwon Do. El Maestro Echevarría fue a su vez campeón nacional en su categoría por cuatro años consecutivos de 1972 a 1975, y campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1974.

Como miembro del primer equipo nacional mexicano de Tae Kwon Do viajó con la delegación mexicana al Primer Campeonato Mundial de Taekwondo celebrado en Corea.

En 1977 inicia  su carrera como Árbitro Internacional en Chicago Illinois, EEUU; a partir de esa fecha participó en innumerables campeonatos internacionales, como árbitro y juez continental e internacional entre ellos podemos mencionar: Campeonatos panamericanos, México (1978), Houston, (1981), Indiana (1987); campeonatos norteamericanos, Honolulu, Hawai (1979), Toronto, (1980); juegos deportivos Bolivarianos Venezuela (1989); y campeonatos mundiales Ecuador, Puerto Rico (1982), Dinamarca (1983), Colorado (1986), Seúl (1988), Alemania (1989), Egipto (1989), Madrid (1992). Teniendo el honor de arbitrar la final en estos tres últimos países.

Es fundador de la primera generación de árbitros de Tae Kwon Do en México.

Estandarizó el criterio de arbitraje nacional, originando, implementando y sentando las bases del primer método de trabajo, éste, en la actualidad está acreditado por la Federación Mexicana y Mundial de Tae Kwon Do. El profesor Echevarría también fungió como presidente y fundador de la Asociación de Tae Kwon Do del Estado de Querétaro y como miembro fundador de la Federación Mexicana de Tae Kwon Do.

Ha sido galardonado con la medalla La Corregidora (1974), El premio Mexica, El reconocimiento al mejor árbitro mundial por parte de la Federación Mundial de Tae Kwon Do, otorgado en Egipto (1989) y por parte de la Federación Andaluza de Tae Kwon Do otorgado en Madrid (1992).

El 14 e marzo de 2019 recibió el reconocimiento Ciudad de Querétaro, otorgado por Panathlon International.

Es a su vez huésped distinguido en los estados de Veracruz y Jalisco.

El profesor Echevarría cuenta con 37 años de examinador nacional, 47 años como Director General del Instituto Queretano de Tae Kwon Do, La Pagoda; es Director de la Escuela Nacional de Instructores de Tae Kwon Do.

Como autor ha colaborado en diversas ediciones de la revista La Pagoda, Fundación Tang Soo Do; se incluye en la antología Polvo de estrellas, editado por el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Gobierno del Estado de Querétaro en  2016 y la principal obra de su autoría es Desde el umbral, obra editada por la Escuela Nacional de Instructores de Taekwondo, en Querétaro, 2018.

 

 

NOTA

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