Octubre 16, 2019

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Por un arte marcial nacional (Segunda Parte)

Abril 24, 2019 135

Pero retomemos algunas de las pistas que encontramos en las palabras de antiguas tradiciones para aproximarnos más al sentido del arte marcial.

La palabra “lucha” viene del latín, lucta, y se refiere al combate cuerpo a cuerpo, quizá el primer enfrentamiento humano, que no precisa palabras ni juicios, sino el encuentro de fuerzas físicas. Por otra parte, “marcial” nace de un concepto romano. Se le dio ese nombre por el planeta Marte que es rojo como la sangre que se derrama en la guerra. Este sentido de confrontación romano y ese remitirnos a la sangre como fluido vital, muestran que el arte marcial se desarrolló primero como un medio de defensa, de protección de la vida, a sabiendas de que era de suma importancia porque fallar era perder toda posibilidad de sobrevivencia. Esto explica que las civilizaciones antiguas dieran tan radical importancia al arte marcial, a diferencia de nuestra época que tiende a convertirlo en una cuestión de tecnificación. No perdamos de vista que el arte marcial es parte de una mejor calidad de vida, en la medida en que nos pone a la altura de los desafíos vitales para hacernos cargo de nosotros mismos.

Sun Tzu trabajaba con metáforas que permitían ir de la estrategia militar a la estrategia vital. Con el deseo de continuar con la imagen del cuerpo como una especie de ejército que requiere el mejor general posible.

En los ejércitos existe un general que da las órdenes, es el que piensa y tiene un equipo: el capitán, los sargentos y los soldados. Por otra parte existe un cuartel, donde se prepara la estrategia en papel y si no sale a la perfección se rompe y se vuelve a definir las veces que sean necesarias. En la guerra, las modificaciones a la estrategia ya se hicieron, ya no hay vuelta de hoja.

Si traducimos este mecanismo a nuestro cuerpo, el general es la cabeza, el que emite las órdenes. La mente da órdenes al sistema nervioso, el sistema nervioso al músculo para que el movimiento sea más rápido, y mediante ejercicios específicos, se adquieren fuerza y resistencia.

El general siempre estará conectado con el capitán que es la cadera. El capitán hará lo propio con los sargentos, que son los brazos y las piernas.

Los sargentos se comunicarán con los soldados que son los pies y las manos. Los que hacen el arte son los sargentos y los soldados. Los puños y los pies son los que finalmente son responsables de hacer el contacto, encadenan los movimientos fluidos que constituyen la forma.

Existen maneras esenciales de defensa, de conservación, de instinto, de intuición, y en el arte marcial se desarrollan las defensas, que tienen prioridades.

La cabeza es la parte más vulnerable, siguen las extremidades y por último las partes nobles.

Esta es mi base de entendimiento del cuerpo, producto de cincuenta años dedicados al deporte y al arte marcial.

Más que un deporte, el arte marcial es un proceso de desarrollo personal que contribuye a lograr el control de sí mismo a nivel emocional, físico y mental. La meta más alta que tiene un practicante es ser una mejor persona cada día, para formar parte de una comunidad más justa, más libre y con mejor calidad de vida para todos. El arte marcial ayuda a desarrollar la técnica y el sentido común hasta que se vuelven dos procesos paralelos y continuos en la mente y el cuerpo.

Las artes marciales tienen una visión de mundo que trabaja con valores. Valores geométricos que hacen posible el equilibrio y el movimiento eficaz; valores morales que dan sentido a la libertad responsable que ejercemos; valores estéticos que son el trasfondo de nuestra experiencia. Los valores que son la base fundamental del arte marcial y articulan su código de vida: yo para mí, yo para ustedes.

Antes que nada es necesario amarse a sí mismo y después a los demás. Amar a la patria, honrar a los padres y respetar a los semejantes son actitudes que se vuelven un motivo de vida. La palabra motivo tiene su origen en el movimiento. La motivación nos mueve a lograr nuestros propósitos.

Los elementos de la conducta que se ven beneficiados por la práctica de artes marciales son: esfuerzo, latencia —es decir, la inmediatez de la reacción—, persistencia, constancia, elección, expresiones del cuerpo y expresiones del rostro. Cada uno de estos elementos se va perfeccionando con los años de disciplina y esfuerzo.

Si bien el arte marcial que más se ha popularizado es de origen oriental, Occidente también tuvo importantes aportaciones. Es necesario también, como artistas marciales, abrirnos a integrar elementos de Oriente y Occidente para desarrollar con un pleno sentido nacional nuestro arte marcial. Se trata a fin de cuentas de que seamos mejores en nuestro horizonte histórico y en nuestro contexto local y global.

En este sentido recuperamos muchos saberes, perspectivas que pueden sernos útiles para ser mejores. Particularmente he encontrado muy útil el estudio de la filosofía griega y romana para plantearme cuestiones éticas y estéticas del arte marcial.

Simplemente, la idea griega de que las matemáticas son el orden básico del mundo, me ha parecido propicia para sistematizar los principios del equilibrio en movimiento del arte marcial.

La geometría ayuda a comprender los ángulos y por tanto a perfeccionar el trazo de los movimientos; establece el orden que genera el equilibrio como base de todo movimiento armónico. El orden matemático posibilita la precisión y la eficacia.

Las perspectivas éticas nos permiten analizar la manera en que damos sentido a nuestras decisiones y el trasfondo moral de nuestras acciones. Las perspectivas estéticas ayudan a plantear los problemas relativos a la diversidad de concepciones del arte, de la experiencia estética y la pluralidad de elencos de valores para hablar por ejemplo de lo bello o lo sublime; para reflexionar sobre nuestra experiencia y forma de pensar y experimentar el cuerpo.

Last modified on Jueves, 13 Junio 2019 19:56
Prof. Manuel Echevarría Herrera

Echevarría Herrera es figura clave para la historia del Taekwondo en Querétaro y es relevante también por su impacto nacional. “Ha dedicado su vida a la formación directa de artistas marciales en la disciplina de Taekwondo. Se ha apropiado importantes fuentes orientales haciendo el camino de su experiencia en una continua reflexión de nuestro ser occidentales contemporáneos y mexicanos. Su método Wu Wei Do es el resultado del trabajo de una vida apasionada por el descubrimiento del arte marcial en su dimensión interdisciplinaria. Se ha internado en diversas disciplinas artísticas y conceptuales para revitalizar cada día su enseñanza. El proyecto que el Mtro. Echeverría ha emprendido consiste en el desarrollo de un arte marcial nacional que responda a nuestro contexto e identidad y que dignifique nuestra práctica desde el reconocimiento de su autonomía y poder creativo. Desde la institución que fundó en 1972 y la que ha dirigido, ha formado directa y personalmente en el Doyang a más de dos mil alumnos cintas negras queretanos. El marco axiológico de su enseñanza tiene profundas raíces vitales y se compromete con el conocimiento útil para la vida, la cultura del esfuerzo y la generosidad en el servicio al prójimo. Mucho más que una práctica deportiva, Echevarría propone a sus estudiantes una estrategia de cuidado de sí mismo.”

Nota curricular de Manuel Ángel Echevarría Herrera, 9 Dan Taekwondo

El Maestro Echevarría es un artista marcial mexicano, originario de Dinamita, municipio de Gómez Palacio, Durango, donde nació en 1943. Ha impulsado el desarrollo del arte marcial con una visión nacional en nuestro país y creado del sistema pedagógico Danza Marcial Wu Wei Do.

Ostenta las cintas negras de Judo y de Tae Kwon Do. Sustenta el máximo grado de cinta negra que es el Noveno Dan.

Es el fundador en el Estado de Querétaro de la tradición educativa en materia de arte marcial la cual inicia en 1972.

Su trabajo fructifica rápidamente con la formación de competidores campeones nacionales posicionando a su escuela entre las primeras en México. Desde 1990 el Instituto Queretano de Taekwondo, qué él funda y dirige hasta la fecha, es la primera institución con REVOE formando profesionistas del arte marcial.

Ha formado 45 generaciones de niños, jóvenes y adultos en el Tae Kwon Do. El Maestro Echevarría fue a su vez campeón nacional en su categoría por cuatro años consecutivos de 1972 a 1975, y campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1974.

Como miembro del primer equipo nacional mexicano de Tae Kwon Do viajó con la delegación mexicana al Primer Campeonato Mundial de Taekwondo celebrado en Corea.

En 1977 inicia  su carrera como Árbitro Internacional en Chicago Illinois, EEUU; a partir de esa fecha participó en innumerables campeonatos internacionales, como árbitro y juez continental e internacional entre ellos podemos mencionar: Campeonatos panamericanos, México (1978), Houston, (1981), Indiana (1987); campeonatos norteamericanos, Honolulu, Hawai (1979), Toronto, (1980); juegos deportivos Bolivarianos Venezuela (1989); y campeonatos mundiales Ecuador, Puerto Rico (1982), Dinamarca (1983), Colorado (1986), Seúl (1988), Alemania (1989), Egipto (1989), Madrid (1992). Teniendo el honor de arbitrar la final en estos tres últimos países.

Es fundador de la primera generación de árbitros de Tae Kwon Do en México.

Estandarizó el criterio de arbitraje nacional, originando, implementando y sentando las bases del primer método de trabajo, éste, en la actualidad está acreditado por la Federación Mexicana y Mundial de Tae Kwon Do. El profesor Echevarría también fungió como presidente y fundador de la Asociación de Tae Kwon Do del Estado de Querétaro y como miembro fundador de la Federación Mexicana de Tae Kwon Do.

Ha sido galardonado con la medalla La Corregidora (1974), El premio Mexica, El reconocimiento al mejor árbitro mundial por parte de la Federación Mundial de Tae Kwon Do, otorgado en Egipto (1989) y por parte de la Federación Andaluza de Tae Kwon Do otorgado en Madrid (1992).

El 14 e marzo de 2019 recibió el reconocimiento Ciudad de Querétaro, otorgado por Panathlon International.

Es a su vez huésped distinguido en los estados de Veracruz y Jalisco.

El profesor Echevarría cuenta con 37 años de examinador nacional, 47 años como Director General del Instituto Queretano de Tae Kwon Do, La Pagoda; es Director de la Escuela Nacional de Instructores de Tae Kwon Do.

Como autor ha colaborado en diversas ediciones de la revista La Pagoda, Fundación Tang Soo Do; se incluye en la antología Polvo de estrellas, editado por el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Gobierno del Estado de Querétaro en  2016 y la principal obra de su autoría es Desde el umbral, obra editada por la Escuela Nacional de Instructores de Taekwondo, en Querétaro, 2018.

EXPERIENCIA

Prof. Manuel Echevarría Herrera

Mtro. Manuel Echevarría Herrera

 

Echevarría Herrera es figura clave para la historia del Taekwondo en Querétaro y es relevante también por su impacto nacional. “Ha dedicado su vida a la formación directa de artistas marciales en la disciplina de Taekwondo. Se ha apropiado importantes fuentes orientales haciendo el camino de su experiencia en una continua reflexión de nuestro ser occidentales contemporáneos y mexicanos. Su método Wu Wei Do es el resultado del trabajo de una vida apasionada por el descubrimiento del arte marcial en su dimensión interdisciplinaria. Se ha internado en diversas disciplinas artísticas y conceptuales para revitalizar cada día su enseñanza. El proyecto que el Mtro. Echeverría ha emprendido consiste en el desarrollo de un arte marcial nacional que responda a nuestro contexto e identidad y que dignifique nuestra práctica desde el reconocimiento de su autonomía y poder creativo. Desde la institución que fundó en 1972 y la que ha dirigido, ha formado directa y personalmente en el Doyang a más de dos mil alumnos cintas negras queretanos. El marco axiológico de su enseñanza tiene profundas raíces vitales y se compromete con el conocimiento útil para la vida, la cultura del esfuerzo y la generosidad en el servicio al prójimo. Mucho más que una práctica deportiva, Echevarría propone a sus estudiantes una estrategia de cuidado de sí mismo.”

Nota curricular de Manuel Ángel Echevarría Herrera, 9 Dan Taekwondo

El Maestro Echevarría es un artista marcial mexicano, originario de Dinamita, municipio de Gómez Palacio, Durango, donde nació en 1943. Ha impulsado el desarrollo del arte marcial con una visión nacional en nuestro país y creado del sistema pedagógico Danza Marcial Wu Wei Do.

Ostenta las cintas negras de Judo y de Tae Kwon Do. Sustenta el máximo grado de cinta negra que es el Noveno Dan.

Es el fundador en el Estado de Querétaro de la tradición educativa en materia de arte marcial la cual inicia en 1972.

Su trabajo fructifica rápidamente con la formación de competidores campeones nacionales posicionando a su escuela entre las primeras en México. Desde 1990 el Instituto Queretano de Taekwondo, qué él funda y dirige hasta la fecha, es la primera institución con REVOE formando profesionistas del arte marcial.

Ha formado 45 generaciones de niños, jóvenes y adultos en el Tae Kwon Do. El Maestro Echevarría fue a su vez campeón nacional en su categoría por cuatro años consecutivos de 1972 a 1975, y campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1974.

Como miembro del primer equipo nacional mexicano de Tae Kwon Do viajó con la delegación mexicana al Primer Campeonato Mundial de Taekwondo celebrado en Corea.

En 1977 inicia  su carrera como Árbitro Internacional en Chicago Illinois, EEUU; a partir de esa fecha participó en innumerables campeonatos internacionales, como árbitro y juez continental e internacional entre ellos podemos mencionar: Campeonatos panamericanos, México (1978), Houston, (1981), Indiana (1987); campeonatos norteamericanos, Honolulu, Hawai (1979), Toronto, (1980); juegos deportivos Bolivarianos Venezuela (1989); y campeonatos mundiales Ecuador, Puerto Rico (1982), Dinamarca (1983), Colorado (1986), Seúl (1988), Alemania (1989), Egipto (1989), Madrid (1992). Teniendo el honor de arbitrar la final en estos tres últimos países.

Es fundador de la primera generación de árbitros de Tae Kwon Do en México.

Estandarizó el criterio de arbitraje nacional, originando, implementando y sentando las bases del primer método de trabajo, éste, en la actualidad está acreditado por la Federación Mexicana y Mundial de Tae Kwon Do. El profesor Echevarría también fungió como presidente y fundador de la Asociación de Tae Kwon Do del Estado de Querétaro y como miembro fundador de la Federación Mexicana de Tae Kwon Do.

Ha sido galardonado con la medalla La Corregidora (1974), El premio Mexica, El reconocimiento al mejor árbitro mundial por parte de la Federación Mundial de Tae Kwon Do, otorgado en Egipto (1989) y por parte de la Federación Andaluza de Tae Kwon Do otorgado en Madrid (1992).

El 14 e marzo de 2019 recibió el reconocimiento Ciudad de Querétaro, otorgado por Panathlon International.

Es a su vez huésped distinguido en los estados de Veracruz y Jalisco.

El profesor Echevarría cuenta con 37 años de examinador nacional, 47 años como Director General del Instituto Queretano de Tae Kwon Do, La Pagoda; es Director de la Escuela Nacional de Instructores de Tae Kwon Do.

Como autor ha colaborado en diversas ediciones de la revista La Pagoda, Fundación Tang Soo Do; se incluye en la antología Polvo de estrellas, editado por el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Gobierno del Estado de Querétaro en  2016 y la principal obra de su autoría es Desde el umbral, obra editada por la Escuela Nacional de Instructores de Taekwondo, en Querétaro, 2018.

 

 

NOTA

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