Octubre 16, 2019

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Por un arte marcial nacional (Tercera Parte)

Abril 24, 2019 206

Los elementos de la espiritualidad que se fortalecen con el arte marcial permiten generar mejores criterios para tomar decisiones, en la medida en que son integrales. El artista marcial no es solo un cuerpo, una mente o un espíritu; sino la unidad orgánica de los tres.

Es fundamental conservar la mente clara y lúcida, tener un control de las emociones: a partir de un ánimo alto, nos enfrentamos al mundo para amarlo. La máxima expresión del sentimiento es el amor. Un artista marcial siempre lo tiene presente.

Mientras el practicante del arte marcial desarrolla sus habilidades físicas, va forjando su proyecto de vida, lo vuelve alcanzable, lo dota de sentido.

Por medio de la preparación física se adquieren fuerza, resistencia, coordinación, equilibrio, elasticidad, flexibilidad y relajación. Cada una de estas habilidades se va desarrollando hasta lograr un todo armonioso.

El arte marcial recupera visiones tradicionales de mundo en que buscamos retornar a la naturaleza y guiamos nuestra práctica con sus metáforas. Detengámonos en los cuatro elementos de la naturaleza y la forma en que nos comprendemos desde ellos:

Tierra: que gobierna las posiciones y las posesiones. En la mitología griega clásica se denominaba Gea. Es la simbología de lo femenino, representa a la mujer, que tiene una posición y una posesión. El hogar es un territorio protegido y controlado por la mujer. Ella protege y domina el espacio de la intimidad, lo hace habitable. La Tierra la representa la estabilidad de las posiciones, el principio de equilibrio.

Agua: el centro de la mujer se encuentra cuatro dedos por debajo del ombligo. Se nombra Tang Yang en coreano y Tan Den en japonés. Su esencia es el agua como una metáfora de la vida, un escudo. Es la parte dadora de vida. Es la sede del instinto, gobierna la protección. No hay lugar más seguro para el ser humano en gestación que el vientre materno. El agua gobierna las defensas y los bloqueos.

Fuego: es la forja del espíritu. En la mitología inglesa, el Rey Arturo, ayudado por Merlín, saca la espada de la piedra, que es la prueba de fuego. El fuego representa la complejidad de la técnica y la estrategia que gobiernan el movimiento. La adaptación a una realidad que exige tomar decisiones para alcanzar nuestros objetivos.

Aire: en las tradiciones clásicas, el espíritu es el aliento vital. Los métodos de respiración permiten hacer uso óptimo del oxígeno que llena los pulmones y permite que el pensamiento llegue de manera clara hasta el cerebro. En chino, existe el término Qi Gong, en el cual el vocablo Qi significa aliento vital, es decir energía, fuerza. Gong es trabajo relativo a la salud. Conforme avanza la edad del cuerpo, los pulmones pierden elasticidad y el aire que circula entre los alvéolos se vuelve más viciado. Por ello es importante fortalecer el aparato respiratorio con ejercicio. El aire representa la energía vital que anima y hace posible la realización.

Los pueblos derivados de la cultura occidental en cuanto al pensamiento, entendemos este concepto recordando el Génesis, donde se habla del espíritu de Dios como fuerza fundamentalmente creadora del mundo y del hombre.

A medida que se avanza en el conocimiento y la práctica de las artes marciales, la técnica adquiere mayor grado de dificultad. La repetición y el método propio, ayudado por el método del maestro, hacen que lo difícil se vuelva sencillo para el alumno.

Cuando hablamos de arte marcial nos referimos a un proceso que implica reflexionar sobre quiénes somos. Llamamos Tang Soo Do al camino que hemos transitado y que pasa por asumir que somos occidentales, mexicanos, contemporáneos y por ello usamos diversos referentes culturales que integran también a Oriente.

Consideramos que la filosofía se ocupa de los conceptos; su función social es generar marcos teóricos que responden a una época, a una situación concreta y unos intereses. Los mexicanos no somos orientales, por lo tanto no compartimos varios conceptos en su origen, pero tenemos acceso a ellos desde nuestra experiencia humana, donde nos conectamos. Terencio, un romano del siglo II, afirmó: “Nada de lo humano me es ajeno”. Esta declaración sigue vigente hoy en día.

En un primer nivel de acercamiento, podemos repensar nuestro modo de ser occidental por el contraste con Oriente. En un segundo nivel, compartimos una herencia: Grecia, Roma y el Cristianismo, que nos dieron la posibilidad de ser democráticos, hacer filosofía, hacer ciencia, tener una tecnología vinculada con la ciencia y entrar en crisis como sujetos. La historia universal viene de este proceso. Viene de la búsqueda de un mejor desarrollo como individuos en el marco de sus naciones.

Somos mexicanos que quieren un futuro mejor, y que quieren compartirlo con las generaciones que siguen. De ahí que el arte marcial sea un medio estratégico para lograr el futuro mejor que uno quiere para sí mismo y para las generaciones futuras. Todos queremos tener experiencias más amplias, que tengan sentido.

La raza cósmica es un concepto de José Vasconcelos, quien nos legó la idea del mestizaje para hacer posible un cosmopolitismo muy profundo, porque la raza no es una barrera para que yo reconozca como mío lo mejor de cada cultura. Ser mexicano es reconocer el valor de lo que hemos dado al mundo, de lo que nos hemos nutrido, como nuestra gastronomía. Otros pueblos nos ofrecen lo mejor que tienen, y con todos estos elementos culturales conformamos nuestro pensamiento.

Diferenciamos al artista del artesano porque el artesano tiene un saber hacer, una tecné, o sea técnica en griego. Mientras el artista además de la técnica tiene la poiesis, la inspiración que lleva a la creación, al éxtasis, cuando los dioses están en la persona, entran a su cuerpo. En el diálogo Ion de Platón se presenta la contraposición de la técnica y la creación. Los dioses hablan a través de algunos que no podrían crear por sí mismos, ni dar razón de cómo lo hacen.

Hablar de la cultura occidental es asumirnos como herederos de la cultura grecolatina y del cristianismo. De ahí salen las formas de racionalidad, las tradiciones filosóficas, la ciencia. Hoy en día, las artes marciales en México han logrado transformar la vida de miles de deportistas gracias al trabajo de quienes hemos consagrado nuestro esfuerzo a comprender todos estos conceptos, convertirlos en formas y movimientos, darles creatividad y arte, para un mejor futuro de nuestro país y de este convulsionado mundo en que vivimos.

Last modified on Jueves, 13 Junio 2019 19:55
Prof. Manuel Echevarría Herrera

Echevarría Herrera es figura clave para la historia del Taekwondo en Querétaro y es relevante también por su impacto nacional. “Ha dedicado su vida a la formación directa de artistas marciales en la disciplina de Taekwondo. Se ha apropiado importantes fuentes orientales haciendo el camino de su experiencia en una continua reflexión de nuestro ser occidentales contemporáneos y mexicanos. Su método Wu Wei Do es el resultado del trabajo de una vida apasionada por el descubrimiento del arte marcial en su dimensión interdisciplinaria. Se ha internado en diversas disciplinas artísticas y conceptuales para revitalizar cada día su enseñanza. El proyecto que el Mtro. Echeverría ha emprendido consiste en el desarrollo de un arte marcial nacional que responda a nuestro contexto e identidad y que dignifique nuestra práctica desde el reconocimiento de su autonomía y poder creativo. Desde la institución que fundó en 1972 y la que ha dirigido, ha formado directa y personalmente en el Doyang a más de dos mil alumnos cintas negras queretanos. El marco axiológico de su enseñanza tiene profundas raíces vitales y se compromete con el conocimiento útil para la vida, la cultura del esfuerzo y la generosidad en el servicio al prójimo. Mucho más que una práctica deportiva, Echevarría propone a sus estudiantes una estrategia de cuidado de sí mismo.”

Nota curricular de Manuel Ángel Echevarría Herrera, 9 Dan Taekwondo

El Maestro Echevarría es un artista marcial mexicano, originario de Dinamita, municipio de Gómez Palacio, Durango, donde nació en 1943. Ha impulsado el desarrollo del arte marcial con una visión nacional en nuestro país y creado del sistema pedagógico Danza Marcial Wu Wei Do.

Ostenta las cintas negras de Judo y de Tae Kwon Do. Sustenta el máximo grado de cinta negra que es el Noveno Dan.

Es el fundador en el Estado de Querétaro de la tradición educativa en materia de arte marcial la cual inicia en 1972.

Su trabajo fructifica rápidamente con la formación de competidores campeones nacionales posicionando a su escuela entre las primeras en México. Desde 1990 el Instituto Queretano de Taekwondo, qué él funda y dirige hasta la fecha, es la primera institución con REVOE formando profesionistas del arte marcial.

Ha formado 45 generaciones de niños, jóvenes y adultos en el Tae Kwon Do. El Maestro Echevarría fue a su vez campeón nacional en su categoría por cuatro años consecutivos de 1972 a 1975, y campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1974.

Como miembro del primer equipo nacional mexicano de Tae Kwon Do viajó con la delegación mexicana al Primer Campeonato Mundial de Taekwondo celebrado en Corea.

En 1977 inicia  su carrera como Árbitro Internacional en Chicago Illinois, EEUU; a partir de esa fecha participó en innumerables campeonatos internacionales, como árbitro y juez continental e internacional entre ellos podemos mencionar: Campeonatos panamericanos, México (1978), Houston, (1981), Indiana (1987); campeonatos norteamericanos, Honolulu, Hawai (1979), Toronto, (1980); juegos deportivos Bolivarianos Venezuela (1989); y campeonatos mundiales Ecuador, Puerto Rico (1982), Dinamarca (1983), Colorado (1986), Seúl (1988), Alemania (1989), Egipto (1989), Madrid (1992). Teniendo el honor de arbitrar la final en estos tres últimos países.

Es fundador de la primera generación de árbitros de Tae Kwon Do en México.

Estandarizó el criterio de arbitraje nacional, originando, implementando y sentando las bases del primer método de trabajo, éste, en la actualidad está acreditado por la Federación Mexicana y Mundial de Tae Kwon Do. El profesor Echevarría también fungió como presidente y fundador de la Asociación de Tae Kwon Do del Estado de Querétaro y como miembro fundador de la Federación Mexicana de Tae Kwon Do.

Ha sido galardonado con la medalla La Corregidora (1974), El premio Mexica, El reconocimiento al mejor árbitro mundial por parte de la Federación Mundial de Tae Kwon Do, otorgado en Egipto (1989) y por parte de la Federación Andaluza de Tae Kwon Do otorgado en Madrid (1992).

El 14 e marzo de 2019 recibió el reconocimiento Ciudad de Querétaro, otorgado por Panathlon International.

Es a su vez huésped distinguido en los estados de Veracruz y Jalisco.

El profesor Echevarría cuenta con 37 años de examinador nacional, 47 años como Director General del Instituto Queretano de Tae Kwon Do, La Pagoda; es Director de la Escuela Nacional de Instructores de Tae Kwon Do.

Como autor ha colaborado en diversas ediciones de la revista La Pagoda, Fundación Tang Soo Do; se incluye en la antología Polvo de estrellas, editado por el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Gobierno del Estado de Querétaro en  2016 y la principal obra de su autoría es Desde el umbral, obra editada por la Escuela Nacional de Instructores de Taekwondo, en Querétaro, 2018.

EXPERIENCIA

Prof. Manuel Echevarría Herrera

Mtro. Manuel Echevarría Herrera

 

Echevarría Herrera es figura clave para la historia del Taekwondo en Querétaro y es relevante también por su impacto nacional. “Ha dedicado su vida a la formación directa de artistas marciales en la disciplina de Taekwondo. Se ha apropiado importantes fuentes orientales haciendo el camino de su experiencia en una continua reflexión de nuestro ser occidentales contemporáneos y mexicanos. Su método Wu Wei Do es el resultado del trabajo de una vida apasionada por el descubrimiento del arte marcial en su dimensión interdisciplinaria. Se ha internado en diversas disciplinas artísticas y conceptuales para revitalizar cada día su enseñanza. El proyecto que el Mtro. Echeverría ha emprendido consiste en el desarrollo de un arte marcial nacional que responda a nuestro contexto e identidad y que dignifique nuestra práctica desde el reconocimiento de su autonomía y poder creativo. Desde la institución que fundó en 1972 y la que ha dirigido, ha formado directa y personalmente en el Doyang a más de dos mil alumnos cintas negras queretanos. El marco axiológico de su enseñanza tiene profundas raíces vitales y se compromete con el conocimiento útil para la vida, la cultura del esfuerzo y la generosidad en el servicio al prójimo. Mucho más que una práctica deportiva, Echevarría propone a sus estudiantes una estrategia de cuidado de sí mismo.”

Nota curricular de Manuel Ángel Echevarría Herrera, 9 Dan Taekwondo

El Maestro Echevarría es un artista marcial mexicano, originario de Dinamita, municipio de Gómez Palacio, Durango, donde nació en 1943. Ha impulsado el desarrollo del arte marcial con una visión nacional en nuestro país y creado del sistema pedagógico Danza Marcial Wu Wei Do.

Ostenta las cintas negras de Judo y de Tae Kwon Do. Sustenta el máximo grado de cinta negra que es el Noveno Dan.

Es el fundador en el Estado de Querétaro de la tradición educativa en materia de arte marcial la cual inicia en 1972.

Su trabajo fructifica rápidamente con la formación de competidores campeones nacionales posicionando a su escuela entre las primeras en México. Desde 1990 el Instituto Queretano de Taekwondo, qué él funda y dirige hasta la fecha, es la primera institución con REVOE formando profesionistas del arte marcial.

Ha formado 45 generaciones de niños, jóvenes y adultos en el Tae Kwon Do. El Maestro Echevarría fue a su vez campeón nacional en su categoría por cuatro años consecutivos de 1972 a 1975, y campeón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe en 1974.

Como miembro del primer equipo nacional mexicano de Tae Kwon Do viajó con la delegación mexicana al Primer Campeonato Mundial de Taekwondo celebrado en Corea.

En 1977 inicia  su carrera como Árbitro Internacional en Chicago Illinois, EEUU; a partir de esa fecha participó en innumerables campeonatos internacionales, como árbitro y juez continental e internacional entre ellos podemos mencionar: Campeonatos panamericanos, México (1978), Houston, (1981), Indiana (1987); campeonatos norteamericanos, Honolulu, Hawai (1979), Toronto, (1980); juegos deportivos Bolivarianos Venezuela (1989); y campeonatos mundiales Ecuador, Puerto Rico (1982), Dinamarca (1983), Colorado (1986), Seúl (1988), Alemania (1989), Egipto (1989), Madrid (1992). Teniendo el honor de arbitrar la final en estos tres últimos países.

Es fundador de la primera generación de árbitros de Tae Kwon Do en México.

Estandarizó el criterio de arbitraje nacional, originando, implementando y sentando las bases del primer método de trabajo, éste, en la actualidad está acreditado por la Federación Mexicana y Mundial de Tae Kwon Do. El profesor Echevarría también fungió como presidente y fundador de la Asociación de Tae Kwon Do del Estado de Querétaro y como miembro fundador de la Federación Mexicana de Tae Kwon Do.

Ha sido galardonado con la medalla La Corregidora (1974), El premio Mexica, El reconocimiento al mejor árbitro mundial por parte de la Federación Mundial de Tae Kwon Do, otorgado en Egipto (1989) y por parte de la Federación Andaluza de Tae Kwon Do otorgado en Madrid (1992).

El 14 e marzo de 2019 recibió el reconocimiento Ciudad de Querétaro, otorgado por Panathlon International.

Es a su vez huésped distinguido en los estados de Veracruz y Jalisco.

El profesor Echevarría cuenta con 37 años de examinador nacional, 47 años como Director General del Instituto Queretano de Tae Kwon Do, La Pagoda; es Director de la Escuela Nacional de Instructores de Tae Kwon Do.

Como autor ha colaborado en diversas ediciones de la revista La Pagoda, Fundación Tang Soo Do; se incluye en la antología Polvo de estrellas, editado por el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes, Gobierno del Estado de Querétaro en  2016 y la principal obra de su autoría es Desde el umbral, obra editada por la Escuela Nacional de Instructores de Taekwondo, en Querétaro, 2018.

 

 

NOTA

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